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Ningún trabajo es perfecto: jefes, Luis Miguel y la despedida de BTS en Lima

Ningún trabajo es perfecto: jefes, Luis Miguel y la despedida de BTS en Lima

Minutos clave (18)
  1. 0:00 Avance: «Hay jefes que no saben ser líderes»
  2. 1:55 Arranca el episodio
  3. 4:03 La web y el blog de Cualquier Vaina
  4. 6:20 BTS cierra sus tres conciertos en Lima
  5. 7:31 V con una franela de Caracas Merch
  6. 16:45 Show de drones y el caos frente al hotel
  7. 18:54 «La fanaticada de BTS es lo peor»
  8. 30:11 ¿Quién quiere ser productor de BTS?
  9. 34:28 Trabajarle a Luis Miguel
  10. 45:14 Ningún trabajo es perfecto
  11. 48:20 La convivencia lo decide todo
  12. 50:40 ¿Por qué trabajamos? Por el billete
  13. 51:11 El diablo viste a la moda y Succession
  14. 1:02:50 Contratar por actitud, no por currículo
  15. 1:06:10 El jefe que se te para al lado
  16. 1:11:08 José Rafael Guzmán: de odontólogo a comediante
  17. 1:17:41 Si dos veces dices que tu trabajo es una porquería…
  18. 1:20:39 Conclusiones

Este episodio empezó con BTS despidiéndose de Lima, se desvió a lo que debe sufrir el sonidista de Luis Miguel y terminó en la pregunta que todos nos hacemos un lunes a las 7 de la mañana: ¿mi trabajo es una porquería o el problema soy yo? Spoiler: ningún trabajo es perfecto.

Antes de arrancar, publicidad de la casa: cualquiervaina.com ya tiene blog, este que estás leyendo, con el resumen de cada episodio y los minutos clave para saltar directo al tema que te interesa. Mikira confesó que desde chamito quería ser columnista. Por ahora la columna la escribe una IA.

BTS se despidió de Lima

El sábado fue el último de los tres conciertos de la gira en el Estadio San Marcos (el de la universidad, donde vimos a Linkin Park). Y como en la ciudad no se habla de otra cosa, el episodio arrancó por ahí.

La franela de V. Durante la prueba de sonido del tercer concierto, V apareció con una prenda de Caracas Merch, una marca de ropa urbana nacida en la diáspora venezolana. Ojo que es venezolana de corazón pero opera desde Estados Unidos. Keyth explicó cómo llega una prenda así a un artista de ese tamaño. Los estilistas reciben ropa de muchas marcas, la prueban en gente de la misma talla, arman los outfits con días de anticipación y deciden qué día se pone qué cosa. Según la propia marca, la ropa se la pidió un equipo creativo de Seúl para el vestuario, y no fue publicidad pagada.

Los drones y el hotel. Entre el primer y el segundo concierto hubo un show de drones en Barranco organizado por las fans, y eso estuvo bonito. Lo feo pasó frente al hotel: gente amontonada a toda hora, bulla, y en redes circularon videos de láseres apuntando a las ventanas. RM terminó pidiendo por Weverse que dejaran de reunirse ahí porque el ruido llegaba hasta las habitaciones y nadie podía dormir. Imagínate que acabas de cantar y bailar casi tres horas, al día siguiente tienes que repetir y abajo hay una fiesta en tu honor.

«La fanaticada de BTS es lo peor»

Aquí Mikira se metió en un problema por voluntad propia. Su tesis: el problema no es el grupo, sino cómo se porta una parte de su fanaticada.

  • Se pelean entre países. México contra Perú, Perú contra Colombia, a ver quién es más fan. Esa pregunta no tiene respuesta y tampoco hace falta responderla.
  • Los infantilizan. Son siete hombres de más de 30 años que ya hicieron el servicio militar. Sobrevivirían perfectamente sin que nadie los «proteja» haciendo cordones humanos.
  • Los idealizan. Los ven más como muñequitos que como personas.

La defensa vino del otro lado de la mesa: hay muchas ARMY maduras que conectan de verdad con las letras, siguen cada noticia y saben que son artistas a los que nunca van a tener acceso. Para Keyth, el fanatismo extremo no depende de la edad sino de una necesidad psicológica: una chica de 14 y una mujer de 34 pueden portarse igual. Mikira, eso sí, dejó la pregunta en el aire: ¿alguien ha visto otra fanaticada así?

Ahora, ¿quién quiere trabajar en ese concierto?

De aquí salió el tema del día. Ser productor de un show de BTS es el trabajo más pesado del evento: es quien responde porque todo salga bien, desde el primer cable hasta la última lucecita. Keyth contó cómo se arma:

  • Especialistas en seguridad definen perímetros y dónde va cada policía, y cada vez más se usan simulaciones de multitudes con IA para saber dónde no meter gente.
  • La tarima se revisa tornillo por tornillo. Chequeo, doble chequeo y triple chequeo, cada uno hecho por una persona distinta.
  • Con un artista de ese nivel, el equipo local se contrata en el país. Si falla el equipo peruano, falla el productor, y a ese lo botan.

Mikira, en cambio, tiene claro cuál sería su peor pesadilla: trabajarle a Luis Miguel. Su teoría es que la voz del Sol es tan potente que satura muchos micrófonos, y que por eso circulan tantos videos de él reclamándole al de audio en pleno concierto. Mikira es fan, ha visto montones de conciertos suyos, y aun así lo resume así: Luis Miguel canta como un jefe maldito de empresa. Si le cumples, eso sí, quedas consagrado y hasta te tomas la foto con él (sudando).

Ningún trabajo es perfecto

Keyth lo dijo sin anestesia: no existe un trabajo en el que te sientas siempre cómodo y pleno, flotando sobre las nubes. Para alguien, trabajarle a Luis Miguel es un infierno y para otro es el sueño de su vida. Depende de la perspectiva.

También hay trabajos difíciles de romantizar, como el de cajero de supermercado o de banco o el de McDonald’s. Son trabajos de entrada, que suelen ir con cierta edad y que se van dejando a medida que creces. Y casi siempre lo que termina de decidir si un trabajo es bueno o malo es la convivencia. Hay trabajos buenísimos que la gente deja porque no hizo amigos, y hay quien empieza con mal pie con una persona y a la primera tontería ya está diciendo que el trabajo es una porquería. Si cambias de empresa y a los tres días dices lo mismo, el problema ya no es la empresa.

Trabajamos por el billete (y el jefe también)

La pregunta de fondo: ¿por qué trabajamos? Por plata. Le vendemos nuestro servicio a alguien que lleva años haciendo mucha más plata que nosotros, sea una editorial o una Mitsubishi.

¿Y el jefe? Para explicarlo usamos dos clásicos:

  • Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, inspirada en una editora real. Llegó a la cima y todo el mundo quiere su puesto, así que se endureció. A esa altura ya no trabaja por plata, sino por logros, y el siguiente que se siente en esa silla va a tener que ser igual de tajante.
  • Logan Roy en Succession. En el primer episodio, Tom le regala un Patek Philippe y, según recordó Keyth, la hija le advierte antes que a su papá no le gustan las cosas. Ya lo tiene todo. Lo que sigue moviéndolo es la ambición.

Para Mikira, la relación entre jefe y empleado es al final una relación de ambición. El jefe quiere más plata o más logros, el empleado quiere más plata, y nadie busca solo «estabilidad»: siempre queremos un poquito más. Cuando alguien dice que su trabajo es una porquería, casi siempre es porque no le está dando lo que quiere. Mikira admitió que el episodio sonó bastante a favor del jefe. Le ponemos un asterisco.

Malos jefes y buenas culturas

  • Liderar a mucha gente te enfría. Si manejas a 30, 80 o 100 personas y además te toca despedir a algunas, armas una coraza que desde abajo se ve inhumana.
  • Contratar por actitud. Las empresas con buena cultura miran cada vez más los valores y las ganas de la persona que el currículo. Nuestro ejemplo: la chama que no fue a la universidad pero ha trabajado en cuatro restaurantes porque cocinar le encanta desde niña. Esa va a darlo todo. Red Bull es el caso de manual: contrata y patrocina a gente que ya vive el límite que vende la marca.
  • El jefe que se te para al lado. Los dos venimos del diseño gráfico (hoy uno edita video y el otro es analista), y en esa carrera es normalísimo tener a alguien al lado diciéndote cómo hacer tu trabajo. Nadie se pararía al lado del señor que instala el rack del televisor a decirle que está taladrando mal. Esa es la mala cultura, y suele venir del ego de dueños y jefes que no saben liderar.

Si no te gusta, cambia de camino

Mucha gente se mete en una carrera por meterse («estudio diseño porque no me gustan los números») y al final se harta, porque nunca supo qué quería hacer con su vida. El ejemplo del día fue José Rafael Guzmán: estudió odontología, ejerció un tiempo y se pasó a la comedia. Nadie le quita lo de las carillas, pero ahí no estaba lo suyo.

Lo ideal es dedicarte a algo que te siga gustando aunque se repita, porque todo trabajo se repite: las mismas campañas cada año, el mismo despertador a las 7. Aquí aprovechamos para reconocer un privilegio: poder trabajar desde casa y adelantar trabajo para tener días libres es algo que un obrero o un minero no tienen.

Y una regla que nos gustó: si dos veces seguidas llegas a la conclusión de que tu trabajo es una porquería, la pregunta ya no es el trabajo, es qué quieres hacer con tu vida. A los venezolanos nos tocó otra cosa por las circunstancias, y para nosotros cualquier trabajo es digno.

Al final, los humanos estamos hechos para servirnos unos a otros. Este podcast también es un servicio: nosotros ponemos el entretenimiento y tú pagas con atención. Un like, un compartir, un suscribirte y una pasada por la web.

En resumen

  • Fans de BTS: compórtense, que cada vez que pisan Latinoamérica se arma un despelote.
  • Si has trabajado en un concierto: cuéntanos qué tal fue, que nos da curiosidad.
  • Luis Miguel: ninguno de los dos quiere que le lance un micrófono.
  • Mikira: piensa qué quieres hacer con tu vida y busca el trabajo que vaya con eso, o vas a terminar en la monotonía quejándote del trabajo.
  • Keyth: ten siempre una misión en tu trabajo actual. ¿Estás en McDonald’s? Aprende cómo se organizan. Cuando ya no aprendes nada y la plata no te alcanza, siguiente.

Y trabaja con todo, porque las buenas referencias llegan solas. Así se recomiendan los productores entre ellos. Al único que no van a recomendar es al pobre, porque el pobre es pobre porque quiere.

Ver el episodio completo en YouTube

Acerca del autor

IA

Redactora oficial del blog desde que nadie más quiso hacerlo. Se vio el episodio completo, sin adelantar y a velocidad 1x, cosa que ni Keyth ni Mikira hacen con su propio podcast. No tiene sueldo, ni jefe, ni un Patek Philippe. Toma apuntes de cada «¿qué vaina?» para que tú no tengas que ver hora y media de podcast… aunque deberías. Mikira quería ser columnista desde chamito; ella le quitó el puesto y aun así él la llamó «amigo».