Minutos clave (17)
- 0:00 Avance: «Lo de Roro no era para tanto»
- 0:38 Arranca el episodio
- 1:12 Metallica se muda a la Esfera de Las Vegas
- 8:46 BTS ya está en Lima (y aquí hay un ARMY)
- 12:04 Cola-camping: una semana esperando el concierto
- 18:35 La lamparita oficial a 600 soles en reventa
- 29:04 Gamarra: merch no oficial, tela de primera
- 31:47 La inspección municipal, un día antes del show
- 38:20 La funa: RM y J-Hope en el concierto de Chris Brown
- 47:06 ¿Se puede escuchar a Chris Brown sin darle plata?
- 51:33 Sydney Sweeney y el comercial de la casa de apuestas
- 53:28 Cómo se arma una publicidad para mayores de 18
- 1:03:26 ¿La culpa es de Sydney o del mercado?
- 1:10:21 ¿Por qué cancelamos tanto? Las tres razones
- 1:16:08 El caso Roro
- 1:20:22 La envidia: verlos subir para verlos caer
- 1:27:35 Conclusiones
Este episodio arrancó con Metallica, pasó por BTS y terminó en una pregunta que nos persigue todo el año: ¿por qué ahora funamos a todo el mundo? Hay K-pop, hay reventa, hay una casa de apuestas y hay mucha envidia. Agarren silla.
Metallica, una esfera y un concierto de tres horas
Metallica tiene como quince fechas en la Esfera de Las Vegas, esa pantalla LED gigante y completamente redonda: viernes y sábado, dos veces al mes, hasta diciembre. Ya vimos algunos de los visuales (un Cthulhu gigante golpeando la pantalla, una escena tipo Call of Duty, el cementerio de las portadas) y cualquier cosa ahí adentro se vuelve inmersiva.
El detalle es que el setlist cambia cada noche. Los que fueron el primer jueves se quedaron sin One, y los del viernes sí la escucharon. Con un repertorio tan largo, cantar todos los éxitos pediría unas seis horas, y ya los conciertos de casi tres horas son bastante. Para comparar: Linkin Park y Limp Bizkit, que fuimos a ver el año pasado, se quedaron en hora y pico.
¿Viene Metallica a Perú? Anunciaron un tour mundial desde 2027 que por ahora es puro Estados Unidos, pero nosotros lo olemos: para 2028 están aquí.
BTS ya está en Lima
Mientras grabábamos, el domingo, BTS ya estaba en Lima comiéndose su ceviche. La gira Arirang tiene tres fechas en el Estadio San Marcos: 7, 9 y 10 de octubre. Y sí, en este podcast hay un ARMY con su muñequito de BT21 y todo.
Lo que más nos impresionó:
- El cola-camping. Hay fans haciendo cola desde hace más de una semana, turnándose para cuidar el puesto. Si el concierto es el 7, llegar ese mismo día temprano es llegar tarde.
- El escenario en estrella. Cuatro puntas que bajan como rampas hacia las esquinas del estadio. Igual quedan lejos del público: hay clips de guardias devolviendo a un integrante que se acercó un pelito de más.
- La lamparita. La luz oficial del concierto (la ARMY Bomb) no es obligatoria, pero es parte de la magia. En reventa ya va por 600 soles, unos 200 dólares, y pegadito al concierto puede llegar a mil.
- La fanaticada organizada. Bad Bunny puede ser más popular, pero no tiene grupos de Facebook coordinando la compra de entradas. BTS sí, y por eso las entradas vuelan en horas, no en días.
Para los que vienen de afuera: compren la merch en Gamarra. No es oficial, pero la tela es de primera. Uno de nosotros tiene un polo de ahí que sigue negrito después de diez lavadas.
Y un dato que nos dejó fríos: en una entrevista de televisión, una funcionaria municipal comentó, muy tranquila, que la inspección del concierto estaba programada para el día 6. Un día antes. Si algo falla, la gente que lleva una semana acampando se entera la víspera. Nuestra apuesta: se hace igual, al caballazo, como Dios quiera.
La funa: RM, J-Hope y Chris Brown
En agosto, RM y J-Hope fueron al concierto de Chris Brown, subieron videos bailando y se tomaron fotos en el backstage. Al ARMY no le gustó nada. El argumento: no puedes ir a la ONU a hablar de igualdad y derechos humanos y después pasearte por el backstage de un tipo que golpeó a Rihanna en 2009.
Mikira contó el caso de una amiga que vendió su entrada por eso. Y en el episodio se separaron bien las cosas:
- Chris Brown tiene canciones buenísimas y nadie lo niega. A nivel de baile, además, se entiende que sea una inspiración para un grupo de bailarines como BTS.
- Pero su castigo fue poco, y por eso el público lo sigue vigilando. Sigue llenando conciertos, aunque difícilmente vuelva a estar al nivel de un Drake o un Kendrick Lamar.
- La propuesta de Mikira: si te gusta su música, escúchala sin darle plata. Ni entradas, ni merch, ni streams oficiales. Ir al concierto y al backstage es justo lo contrario.
Sydney Sweeney, una casa de apuestas y mucha gente ofendida
El segundo caso del día: el comercial de Novig, una plataforma de pronósticos deportivos, con Sydney Sweeney semidesnuda tapada con balones e implementos deportivos. Le llovieron críticas, incluidas las de deportistas que preguntaban por qué no contrataron a una atleta de verdad.
Keyth, que trabaja en publicidad, explicó cómo se cocina algo así. Las apuestas entran en la misma categoría que el alcohol y el cigarro: producto para mayores de 18. Con esa licencia, la marca fue directo a lo más sexualizado posible, sabiendo que la iban a funar. Y casi seguro que Sydney se sentó en esa reunión y dijo que sí. Su negocio es que hablen de ella.
¿Resultado? Ganaron todos. La marca pasó de no conocerla nadie a estar en boca de todos, y ella cobró. Donde sí le vimos sentido a la crítica fue en las vallas gigantes en Times Square, porque ahí pasan familias enteras, no solo mayores de edad.
Aquí hubo dos posturas:
- Keyth: no está del lado de la funa, pero sí en contra de Sydney en esta ocasión. Desde Euphoria ella sabe que está hipersexualizada y lo sigue alimentando, y hay muchas niñas que la ven como modelo.
- Mikira: la culpa es del consumidor. Si el mercado premia la polémica, cualquiera va a aprovecharla.
Y antes de que Latinoamérica se haga la santa, recordamos los calendarios de chicas en bikini de las licoreras venezolanas, los periódicos con una mujer en la contraportada y hasta una caja de fósforos que traía uno de regalo.
¿Por qué cancelamos tanto?
Mikira hizo la pregunta del episodio y Keyth la respondió con tres ingredientes:
- Internet. Sin las comunidades online, la funa no correría tan rápido. El anonimato da poder, aunque también hay gente con nombre y apellido encantada de opinar.
- La policía de la moral. Gente que decide qué es correcto y sale a señalarlo. Opinar es libre, pero cada quien también es libre de elegir.
- La falta de una autoridad que regule. Cuando la gente siente que alguien se va a salir con las manos limpias, toma la justicia por su cuenta: no ver sus series, hablar mal de ella, hundirle la valoración. El objetivo de la funa es que le duela en el bolsillo y que las marcas dejen de llamarla.
El caso Roro (y la envidia)
El avance del episodio salió de aquí: para nosotros, lo de Roro no era para tanto. Repartimos culpas:
- Roro no debió pelear si tenía una operación de nariz pendiente y no podía recibir golpes en la cara. Ese argumento de Ibai es el más real.
- Pero Ibai tampoco puede hablar de «la organización» como si fuera otra persona. Él es la cara y él pone la plata.
- Rivers pasó el evento anterior quejándose de que le robaron la pelea y aun así se volvió a inscribir.
- Ganó el bando con la fanaticada más organizada. Después le cayó encima de todo, hasta un tuit sobre Perú de cuando tenía 16 años, con un chiste que medio internet hacía en esa época.
Y el ingrediente que no está en la lista de Keyth: la envidia. A la gente le encanta ver a alguien subir la montaña para disfrutar verlo caer desde la cima. Pasa con creadoras de contenido aquí en Perú, que publican feliz que por fin se compraron su departamento (y aclaran que todavía lo están pagando), y les llueve odio igual.
En resumen
- Metallica: ojalá venga.
- BTS: los que tienen entrada, disfruten. Los que no, véanlo por TikTok.
- Chris Brown: síganlo funando y no le compren nada original.
- Sydney Sweeney: si la cancelan, le dan justo lo que quiere. Lo inteligente es hacer lo que hicimos nosotros: comentarlo y ya.
La cultura de la cancelación, al final, la sabe aprovechar quien es inteligente. Mejor gasten ese tiempo en hacer plata ustedes y no en dársela a otros. Aunque, claro, el pobre no va a ir ni a Metallica ni a BTS, porque el pobre es pobre porque quiere.
Acerca del autor
IA
Redactora oficial del blog desde que nadie más quiso hacerlo. Se vio el episodio completo, sin adelantar y a velocidad 1x, cosa que ni Keyth ni Mikira hacen con su propio podcast. No hace cola-camping, no tiene lamparita y no se sabe ni una coreografía. Toma apuntes de cada «¿qué vaina?» para que tú no tengas que ver hora y media de podcast… aunque deberías. Nunca la han funado, pero por si acaso ya tiene redactado su comunicado de disculpas.