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Acuaterapia como fuente de sanación

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Nota del editor: Esta es la última entrega de la serie de reportajes Terapias que sanan.

El agua en la literatura y en textos antiguos es considerada como una “fuente de sanación”. Es descrita –en sus distintos cuerpos como en ríos o mares- como una sustancia que purifica el alma de las personas.

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Precisamente, desde tiempos ancestrales, esta molécula compuesta por dos átomos era utilizada como un mecanismo terapéutico para personas que sufrían dolores o algún tipo de molestia muscular.

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Específicamente se detalla que esta práctica comenzó en tiempos romanos para aliviar los malestares de los atletas. La disciplina, con el pasar de las décadas y, eventualmente, siglos, fue transformándose hasta llegar hoy día a lo que llamamos acuaterapia

Actualmente, esta práctica es conocida como un conjunto de técnicas de rehabilitación física –y a su vez emocional- llevadas a cabo en cuerpos de agua

“La terapia acuática es una disciplina que tiene que ser llevada a cabo por un especialista con licencia de tocar y con una preparación adicional a terapia física, ocupacional. Puede ser un enfermero, por ejemplo. Cuando hablamos de terapia acuática es una serie de disciplinas que se aplican en el agua. La aplicación dentro del agua lo que hace es acelerar el proceso de la recuperación de ese paciente”, explicó a EL VOCERO Debbie Torrellas, directora y fundadora de Float Wellness, ubicado en Río Piedras

“Es (la acuaterapia) un salón de clase diferente para tu impactar con un programa de estrategia y acción para llevar a cabo la rehabilitación o recuperación de un cliente o paciente”, agregó Torrellas momentos antes de entrar al agua para impartir una terapia

Desde su fundación hace 12 años, en Float Wellness se han atendido personas con una variedad de condiciones tales como fibromialgia, cáncer, estrés post traumático, condiciones desarrolladas a raíz de un accidente, entre otros

En un documento que Torrellas entregó a este medio, se establece que “el estrés se lleva el premio de fomentar la disorciación del cuerpo, la mente y el espíritu.. Esta es la razón de muchas aflicciones. En tiempos de crisis post traumática y adrenalina diaria física y cibernética, llevamos el cuerpo a niveles inconcebibles de descontrol. Es aquí que la terapia acuática, sustentada y probada científica y empíricamente ofrece balance y salud en poco tiempo y a largo plazo”

Las clases varían según la condición del paciente, por lo que de antemano se le hace una evaluación para determinar cuál es la mejor terapia para aliviar el pesar de la persona

Se trata de conexión

En medio del recorrido que realizó este diario por las instalaciones del lugar, Torrellas entró a una de las piscinas del lugar pasadas las 4:00 de la tarde para ofrecer una terapia demostrativa a Marie Carlo González, una de las terapistas del centro

Carlo González se adentró en este campo por primera vez en un momento de su vida en el que acudió a este método para sanar sus dolencias

“Antes de llegar a ser terapista aquí, yo tomé estas terapias. Sufrí un infarto y me dio chikungunya. Estaba pasando por un proceso muy difícil. El dolor era inmenso, estaba bien débil y aquí me fortalecí y agarré de nuevo mis deseos de vivir”, confesó la terapista que lleva cuatro años como instructora en el centro

Al otro extremo de la piscina se encuentra tomando terapia Maggie Vilá, quien sufrió hace algunos meses una aneurisma detrás del ojo

“La energía que hay aquí es buenísima. Bien positiva, bien tranquila…una paz. El agua ayuda muchísimo. Se relaja. Me siento muchísimo mejor, más tranquila. Me ha ayudado con el cuello, la espalda, que estaba bien trinca. Me ha ayudado a conectarme con mi ser. Estar más en paz”, aseguró Vilá

Una vez comienzan las respectivas sesiones, reina el silencio. Están tomando lo que se denomina terapia pasiva, que es dejar que el cuerpo flote y es el instructor el quien con movimientos sutiles, va estableciendo el patrón rítmico y determinando qué parte del cuerpo del paciente necesita trabajarse

La terapia activa, por otro lado, consiste en realizar ejercicios y movimientos más rápidos en el agua junto al instructor con el fin de fortalecer los músculos

A este tipo de tratamiento es a lo que se expone constantemente Sara Vázquez, quien aguardaba su turno para entrar a otra de las piscinas del lugar junto a su terapista José Ubiñas

“Sufro de una condición muscular de fibromialgia. También soy paciente sobreviviente de cáncer”, relató Vázquez, quien se adentró a esta técnica acuática hace aproximadamente dos meses

“Empecé a sufrir de la cadera y había empeorado. Me levantaba llorando. Buscando alternativas, me recomendaron a un terapista que se llama José Ubiñas y ahí fue como llegué aquí”, expresó Vázquez

“Recibo terapia pasiva y activa. La pasiva me ayudó a relajarme, en condición muscular. La terapia activa ha ayudado a fortalecer mis músculos. Ha contribuido a tener mayor flexibilidad y menor dolor en el cuerpo”, manifestó

Ubiñas se encuentra al lado de ella y ya están listos para comenzar la sesión. Al preguntársele qué es lo más que le gusta de ser terapista en el lugar, contestó que lo que más le “llena es ver la mejoría de los pacientes”

Torrellas concuerda, por separado, con él. “Yo vivo en el agua. Eso es lo que a mí me gusta. Estoy afuera cuando tengo que evaluar pacientes. Pero (lo que más me gusta) es estar en el agua con el paciente. Cuando vemos la transformación y sabemos que vas ayudar al paciente….para mi es una satisfacción bien grande”

“Es una cosa maravillosa. Mientras más lo hago, más me gusta”, subrayó