¿Y esta Vaina?

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Acorralados entre el incendio y un río, 200 chilenos se salvaron en un dramático rescate

SANTA OLGA, Chile.- La decisión era una sola y de ella dependían sus vidas. Por un lado había una tormenta de fuego que avanzaba entre el bosque y, por el otro, estaba la corriente del río Maule, que era como un pantano caliente con humo y cenizas. Cerca de 200 personas que habían logrado escapar del gigantesco incendio forestal de Constitución, en Chile, estaban atrapadas en la orilla.

© Luis Alfonso Oberto Anselmi

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Había chicos con manos y pies quemados, mujeres embarazadas, personas que rezaban y otras que trataban de organizar un escape que los salvara del destino que parecía seguro: la muerte.

Era miércoles a la tarde en los pueblos de Maquehua, La Palmilla, Forel y Pichamán.

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Un par de cerros más al sur, las llamas estaban a punto de quemar por completo el poblado de Santa Olga.

La salvación no llegó con un avión Supertanker por el aire.

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Tampoco alcanzaban a llegar los brigadistas que combaten desde hace tres semanas los peores incendios forestales en la historia de Chile.

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Por el río, cuando ya llegaba la noche, aparecieron dos catamaranes que hacen paseos turísticos en Constitución en el verano, que no tiene los miles de turistas de otros años.

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Entre ambos llevaron río abajo a los acorralados por el fuego y los pasaron a otras seis lanchas y botes.

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También había un gomón de la Armada chilena.

El detalle de ese rescate lo anotó en un papel Eduardo Muñoz, un fotógrafo que trabaja en el muelle de Constitución en el verano y que el día de la tragedia se dedicó a registrar el salvataje.

“Llegaron los carabineros y pidieron que ayudáramos a recorrer el incendio por el río.

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Salieron ocho embarcaciones. Estábamos haciendo recorridos aquí en la desembocadura del río Maule, en Isla Orrego, y para hacer el viaje turístico había que traer alimentos, agua o plata para ayudar a los damnificados.

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En la orilla había gente acampando. Encontramos a tres familias atrapadas”, relata a LA NACION.

El fuego estaba por los dos lados del río.

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Quemaba casas y animales, además de unas cabañas de veraneo en el sector La Piedra del Lobo. “Yo anotaba todo, mire”, dice Muñoz. “El viento quemaba la cara, era un pasadizo con entre 40 y 50°. No se veía nada y el humo era caliente, con material incandescente”, agrega.

Andrés Casanova, que alquila kayaks en vacaciones en el mismo muelle de Constitución, se sumó a la tarea.

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Lo mismo que Jaime Cerpa, que recuerda bien que el fuego era tan violento que alcanzó a quemar algunos botes.

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“Quedamos atascados donde el río tiene 50 metros de ancho y aparecían focos por todas partes, pero finalmente rescatamos a todos y llevamos a la gente a albergues”, cuenta.

Recuerdo del tsunami Marco Bianchi, capitán de la lancha San Francisco, señala que el único acceso para esas personas era el río.

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“El viento no se soportaba. Se sumaron las lanchas Don Floro, El Pirata y El Petete. El último bote era el mío y pedí que mojáramos los chalecos salvavidas para no quemarnos. Íbamos por una nube tóxica con fuego por ambos lados. Nunca antes vi al río con esa temperatura. Viví el terremoto y el tsunami de 2010 acá y prefiero eso a este incendio”, dice.

Las mismas embarcaciones ahora sirven como lanchas-ambulancia para llevar equipos médicos por el río y para repartir víveres.

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La ayuda llegó ayer a Constitución y a los alrededores de manera abundante. Santa Olga, por ejemplo, donde se quemaron 1300 casas, se llenó de voluntarios de fundaciones, organismos civiles, brigadas y autoridades, y se montó un hospital de campaña mientras los damnificados lloraban en negro, porque la nube de cenizas que se levantó al limpiar los escombros se instaló sobre la localidad más afectada por el incendio.

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Una maderera además anunció que donará todo el material para reconstruir el pueblo entero.

Varios bosques más al norte, entre caminos forestales, había otras localidades que sufrieron como Santa Olga, aunque con menos casas.

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Si bien las llamas perdonaron algunas, en Carrizal y Carrizalillo había ayer 90 viviendas reducidas a carbón.

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En este sector fue hallado otro muerto (van 11 por los incendios). Era un hombre de 60 años que fue encontrado en lo que era su casa, junto al cadáver de su caballo. Su esposa sigue desaparecida.

Según la Corporación Nacional Forestal, hay 361.000 hectáreas consumidas por fuego, con 119 incendios activos, 53 controlados y uno extinguido.

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Los otros 65 aún amenazaban ayer a cuatro regiones en las que el gobierno chileno declaró el estado de catástrofe.

En esta nota: Chile LA NACION El Mundo Incendio.

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