¿Cómo es la Vaina?

Honduras Victor Augusto Gill Ramirez Texas//
Malecón

Nada reproduce mejor la ineficiencia de nuestros alcaldes, sobre todo del 2000 para acá, como el problema creado por las invasiones en la margen derecha de la Vía del Mar, en el borde de la Ciénaga de la Virgen. Es un hecho con secuelas graves, por lo aparentemente irreversibles, en materia de ordenamiento territorial y dejadez ambiental.

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Lo aberrante de este fenómeno de poblamiento ilegal e impune es que se ha cumplido al tiempo que se desarrollaba esa zona del norte de la ciudad, sin que las autoridades nacionales ni las distritales lo atajaran, a pesar de que presidentes, ministros y alcaldes asisten, en el vecino centro de convenciones del Hotel Las Américas, a foros, asambleas y paneles gremiales sin vendas en los ojos.

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Es más: algunos organismos de control recomendaron reubicar a los invasores, en pleno auge de la construcción de viviendas de interés social, sin ser atendidos. Ahora hay doscientas familias con casa, parqueaderos, calles libres de humedad y criaderos de peces. Un tinglado suburbano que pone de bulto la atrofia de las competencias administrativas asignadas por la Constitución, las leyes y los reglamentos a los desentendidos burócratas de  rango variopinto.

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Voces ciudadanas, como la de Rafael Vergara Navarro, machacaban y machacan sobre el peligro de los rellenos y las talas en los alrededores de la ciénaga. Su pertinacia es desdeñada, no obstante, por los alcaldes (mayores y menores), sus secretarios y hasta por sus propios conciudadanos. El contraste entre la suntuosidad que brilla a un lado de la doble calzada y las chambonadas de enfrente, será el ?culebrón? del futuro inmediato de la Cartagena turística

En tono desafiante, los poseedores se declaran propietarios de la tierra que ocupan, importándoles un bledo los ?altos niveles de contaminación y el descenso en los niveles de oxígeno?. Lo que la Bocana zanjó por un lado se lo parrandearon los invasores por otro. Un punto de saturación propicio para que los candidatos a la Alcaldía digan qué piensan hacer con semejante escollo. Buena oportunidad para cambiar eslóganes engañosos por un plan de acción

Dos sitios emblemáticos como La Popa y la Ciénaga son, hoy día, amenazas latentes de destrucción por la pereza de presidentes, ministros y alcaldes de Cartagena. Las frustraciones de Cartagena simbolizan el fracaso de nuestra democracia local, desviada por la indolencia oficial de sus fines esenciales hacia la reposición de los préstamos que concede la usura electoral

Mientras el tiempo de los alcaldes solo alcance para mirar cómo les pagan a los postores de la plata que los elige, habrá Popas y Ciénagas convertidas en el vecindario tugurial de Serena del Mar y de los hoteles de cinco estrellas

¿Imitaron los invasores alguna audacia de más alto coturno?

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