¿Cómo es la Vaina?

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¿Política industrial o mercado?

View Comments Una discusión no nimia es la referida a cuál debe ser la función y alcance del Estado en promover la productividad y el fomento

de ciertos sectores económicos. Lejos de parecer pretender asomar posiciones o alternativas dicotómicas excluyentes; el presente artículo pretende simplemente asomar cómo buenas intenciones instrumentalizadas por medio de una serie de incentivos -en contraposición a la alternativa no intervencionistas de dejar que los precios del mercado libre reflejen deseos y valoraciones sociales- puede terminar arrojando resultados no deseados. Lo anterior no significa que cierto tipo de intervenciones públicas en favor de ciertos sectores de interés, -por ejemplo por su alto valor agregado, por su potencial nacional a lo largo de toda la cadena de valor, por dotación nacional de recursos específicos, etc.- podrían resultar oportunas, especialmente si existen ciertos tipos de barreras económicas a la entrada o fallas de mercado -por ejemplo bajas fuentes de financiamiento producto de asimetrías de información, potencial de economías de aglomeración, efectos derrames de conocimiento y tecnología, o la necesidad de imponer interconexión, compatibilidad o estándares para que el mercado pueda finalmente materializarse-.

Sin embargo, en Venezuela ha solido aplicarse como política industrial de fomento al crecimiento de sectores específicos, específicamente industriales, exoneraciones fiscales o facilidades para la adquisición de maquinaria e inversión en capital fijo, simultáneamente con el otorgamiento de cupos de acceso a materia prima con precios subsidiados -especialmente cuando el proveedor aguas arriba suele ser el Estado-.

El diseño de política anterior, como esquema de incentivo en favor de la inversión en capacidad instalada; ha producido una rápida instalación de un parque industrial en ciertos sectores industriales transformadores.

El presente artículo explica como un esquema de incentivos creados por una política de exoneraciones a la inversión en capital y el otorgamiento de cupos de acceso a materia prima subsidiada dependiendo de la capacidad instalada crea un problema conocido como Averch-Johnson.

Primer Caso de Empresa sin Política Industrial y enfrentada al Mercado:  

Una empresa que tiene que cumplir un nivel de oferta, producción o que tiene que proveer un nivel de servicios y se le deja actuar a favor de sus objetivos (maximizar sus ganancias por medio de la reducción de los costes) posee la siguiente función objetivo:

Min    r K + w L

s.a     F(K,L) = q

 Donde K es el nivel de capital, activos fijos o capacidad instalada; r es el costo del capital; L la cantidad de mano de obra o trabajo contratado; y w los sueldos y salarios del trabajo contratado. Por su parte en la restricción a la cual está sujeto este programa de optimización tenemos a F(K,L)=q representando la cantidad de producción o planificación de producción determinada por la demanda del producto en cuestión.

El lagrangeano es: ? = r K + w L + ? (F(K,L) ? q )

??/?K = r + ? ?F/?K = 0 ;  ??/?L = w + ? ?F/?L = 0  C.P.O.

 

Despejando ?, tenemos:

? = – r / (?F/?K)  ;  ? = – w / (?F/?L)

?F/?K = Fk = Productividad Marginal del Capital 

?F/?L = Fl = Productividad Marginal del Trabajo

– r / (?F/?K)  = – w / (?F/?L)

– r / Fk  = – w / Fl

 

Fk / Fl = r / w

Este sería el resultado de equilibrio si a las empresas se les deja simplemente minimizar los costes a la hora de cumplir con un nivel de oferta determinada por su nivel de demanda. La condición que minimiza el coste de atender la cantidad de bienes establecida en la restricción resulta ser la relación de las productividades marginales de los factores productivos -trabajo y capital- igualada a la relación de precios de los mismos.

 

Segundo Caso de Empresa sometida a la Política Industrial:  

Sin embargo, cuando cuando se instrumenta una política industrial basado en incentivos, exoneraciones fiscales, facilidades al financiamiento y acceso a maquinaria y capacidad instalada, y luego está capacidad instalada sirve de base referencial para otorgar acceso a una materia prima subsidiada, los esquemas de incentivos cambian.

Ahora veremos el caso de la empresa sometida a incentivos producto de la política industrial, como sería una retribución al capital, s, mayor que r, donde r es la tasa de rentabilidad sobre el capital y s sería no sólo el costo del capital sino adicionalmente el beneficio que recibe la empresa producto del subsidio al acceso a la materia prima que se encuentra supeditado estricta y directamente relacionado a un cupo determinado por la capacidad instalada de la empresa. Así las cosas para el presente caso tendemos un s1, siendo que s1>s. Si adicionalmente consideramos que el costo del capital ha sido disminuido por exoneraciones fiscales o subsidios al financiamiento al acceso a la maquinaria y la capacidad instalada, en este caso r seía menor al caso sin política industrial, por lo que para el presenta caso tendremos. r1, siendo que r1

Sarkis Mohsen

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