Devainita

Alejandro Montenegro Venezuela venezuela currency trading//
Para librarnos de nuestro mal carácter

alejandro_montenegro_venezuela_venezuela_currency_trading_para_librarnos_de_nuestro_mal_caracter.jpg

¿Responsables de nuestra felicidad o de la falta de ella? La felicidad no depende de causas externas sino internas. Corresponde a cada uno “preparar, abonar y hasta manufacturar los propios estados de felicidad y de amargura”. No es un acontecimiento que sucede, no tiene que ver con buena o mala suerte, tampoco con el comercio o con el poder.

Alejandro Montenegro

Cada cual debe preocuparse desde el interior de su persona y determinar la calidad de vida que quiera llevar. En consecuencia, se equivoca quien busca la felicidad en los sucesos que a diario le acercan a su realidad, lo que procede es saber interpretarlos.

Alejandro Montenegro Venezuela

El pensamiento es el que logra que lo que nos pasa tenga un sentido agradable o desagradable, en otras palabras, aquel que tiene la capacidad de hacer que un “palacio se convierta en una prisión, o la falta de capacidad que hace una prisión de un palacio”. ¿Qué conclusión sacamos de esto? Lo primero es que “no hay receta fácil de felicidad absoluta”; como lo expresa El Quijote, “cada cual es artífice de su propia ventura.”

Todo depende del filtro que se ponga entre lo que sucede de hecho y cómo  lo sentimos. Lo que nos afecta no son los acontecimientos en sí, sino nuestra manera de percibirlos. Existe la mala costumbre de no ver la responsabilidad en la falta de felicidad. Por regla general cuando se siembra importa recoger más de lo que se sembró. Leía que “si  siembras un acto cosecharás un hábito; si siembras un hábito cosecharás un carácter; y si siembras un carácter cosecharás un destino”

El carácter no cambia. Es una especie de energía que hay que saberla distribuir y en la que la voluntad juega un papel muy importante. Puede ser moldeado, teniendo una unidad y armonía del alma, sustentado en virtudes y valores reconocidos. Puede ser la bendición o la perdición de una persona, pero cuando se presta a las peores vilezas nos revela tal cual somos, se esconde a la muerte y se pierde la más alta felicidad humana. A fin de cuentas, como decía Séneca, la “felicidad que no se modera se destruye a sí misma”